martes, 20 de junio de 2017

Despacho de Recursos Humanos



Mayka Osorno Michel es una pequeña empresaria que llegó a Cancún en 2006 con la idea de abrir una sucursal de su negocio: una empresa de Recursos Humanos que también opera nóminas de otras compañías.

El mercado de Cancún es complicado, dice Mayka, porque operan grupos muy cerrados y existe un ambiente de poco respeto a la legalidad. Por ello prefirió abandonar el lugar. Una vez fuera de la ciudad, y de un día para otro, se enteró que le retiraron 2 millones 344,789 pesos de su cuenta, dinero que pertenecía a la nómina de otros clientes. El retiro se debió a una demanda laboral iniciada siete años antes y de la cual nunca recibió notificación alguna.

Al revisar el nombre de la trabajadora demandante se dio cuenta que sí fue contratada por ellos, pero su empleo duró sólo un mes y fue con un salario 10 veces menor al que se asienta en la demanda laboral.

A pesar de esto, Mayka interpuso un amparo y lo ganó, pero sus abogados no cobraron el cheque. Ella supone que esto se debe a toda una red de corrupción donde tiene que ver la presunta empleada, la Junta de Conciliación número 2 de Cancún, y probablemente sus antiguos abogados.



Francisco Colunga es un abogado especialista en juicios laborales. Su despacho lo tiene en Cancún, Quintana Roo. Cuenta que las juntas laborales se utilizan como mecanismos para obtener lucros indebidos. Éstas tienen tanto poder que, si ellos quieren, literalmente pueden robar a los patrones con métodos legales con el pretexto de una presunta demanda laboral que en muchos de los casos es inventada.

Fuente: expansin.mx