martes, 20 de junio de 2017

Concreto Armado

'Destrucción' de patrimonio 'La afectación fue tan grande que mi empresa quebró', cuenta uno de los afectados por los despojos institucionalizados. (Foto: iStock by Getty Images)

Ricardo y su empresa de concreto llegaron a Cancún a finales del 2013, para proveer a una compañía más grande que construye edificios en el destino turístico. A él lo contrataron con el objetivo de realizar las estructuras de las construcciones.

Por poco más de un año, la empresa operó con 15 empleados en Quintana Roo a través de una pequeña planta que instalaron en Benito Juárez. Un año después, la empresa terminó su trabajo y regresó a la Ciudad de México donde están sus oficinas, pero en 2015 se percató que dos cuentas de inversión y dos de cheques de Banamex e Ixe estaban bloqueadas.

“Era viernes y no podíamos hacer mucho, lo único que pudimos averiguar es que era una instrucción de la Junta de Conciliación y Arbitraje Número 10 por una demanda que tenían contra nosotros ocho choferes por 5 millones de pesos. Estábamos muy extrañados porque hacía más de una año que habíamos regresado a la Ciudad”, señala Ricardo, quien prefiere que se resguarde su apellido y el nombre de su empresa.

De la misma forma que hicieron con otras organizaciones que han sido víctimas de esta red de despojo, el actuario supuestamente le notificó de la demanda laboral, pero en un predio desconocido, así que nunca se enteró.

“Esto es parte del juego que tiene el presidente de la Junta de Conciliación. Ésta es delincuencia organizada, porque para poder hacer estas cosas, se debe estar amañado con el actuario y todos los órganos que están arriba de todo esto”, expresa Ricardo, quien al final explica que los 5 millones que sustrajeron de sus cuentas, fueron entregados sólo a tres choferes de los ocho que demandaron.

A través de varios abogados, la empresa logró con un amparo frenar la sustracción de otro millón de pesos, es decir que de no ser por esta protección, habrían sustraído 6 millones de pesos de sus cuentas bancarias.

“Los bancos no hacen ninguna averiguación ni te avisan que tus cuentas están congeladas hasta que tratas de usarlas y te enteras que tu dinero ya fue entregado a gente que ni conoces, que no son tus trabajadores y que nunca has visto. En vez de hacer una investigación, ellos inmediatamente entregaron el dinero a los supuestos choferes”, señala.

El empresario destaca todas la irregularidades con las que las autoridades actúan, además de amañar las notificaciones, los expedientes se hacen perdedizos o los retiene los presidentes de las Juntas de Conciliación y arbitraje y los entregan hasta que el dinero está retirado de sus cuentas.

“Cuando te dejan ver la demanda te dicen: yo ya entregué el dinero a los trabajadores, tú caíste en desacato por no presentarte a los llamados que hicimos. La verdad es que desaparece el dinero de las cuentas y no vuelves a saber de él”, señala.

Al final, la empresa de Ricardo quebró porque no pudo seguir haciendo operaciones mercantiles ni cobrar a los clientes que le debían.

“La afectación fue tan grande que mi empresa quebró. No pude cobrar porque si cobraba yo a los clientes, el dinero me lo iban a robar, me iban a vaciar por medio de la Junta de Conciliación. No fue sólo lo que me robaron, me paralizaron la empresa y tuve que constituir otra, venderle los activos, renegociar con todos los clientes las cuentas por cobrar”.

Después de obtener el amparo, Ricardo decidió interponer una denuncia penal en contra de los funcionarios de la Junta Local de Conciliación, no obstante al ver que le salía muy caro y le quitaba mucho tiempo el atender el juicio, se desistió.

“Me desistí porque me quitaba tiempo y me costaba más el proceso que lo que iba a recuperar, pero lo que sucede en Quintana Roo es delincuencia organizada de alto nivel, lo que me pasó a mí, ahora sé que se lo hicieron mucha gente. Los delincuentes no pueden actuar de manera autónoma, es imposible. Es tan evidente el robo y el despojo que tiene que estar enterados de los que pasa, incluso hasta en la Ciudad de México”.

Fuente: expansion.mx