martes, 20 de junio de 2017

Casa Géminis



Yo llegué con mi esposa Gisela Thevenon a Playa del Carmen recién casado. Era 1996.

Tres años más tarde, fuimos a Tulum a ver el terreno, que luego fue nuestra casa. Nos enamoramos de su simpleza y belleza natural, sus playas. De su energía tan particular.

Mi hija mayor, Maite Victoria Parada Thevenon, nació allí en Tulum en el año 2002. En esa época vivimos en un camión hecho motorhome que estaba dentro de nuestro predio: La Casa Geminis. Lo nombramos así porque mi esposa y yo éramos de ese signo.

Amamos ese paraíso en las playas de Tulum y creímos que seríamos felices allí porque ese lugar y su energía nos dio lo mas lindo que existe: nuestra hija Maite.

Gisela falleció un año y medio más tarde, en el año 2004. El día 2 de junio del 2004, sólo ocho días después de su cumpleaños número 29. Y sólo seis días antes de mi cumpleaños número 35.

Me dijo que ella me ayudaría siempre a cuidar a Maite y que quería seguir junto a nosotros en nuestra casa para ayudar a cuidar nuestro lugar en el mundo.

Allí permanece ella, en los cimientos de cada columna de nuestra casa.

Y Maite y yo lo que más queremos es regresar con ella.

Para nadie es fácil recordar estos momentos, en especial para Luis Parada, un mexicano de padres argentinos que el 17 de junio fue despojado de su cabaña frente al mar, en la que descansan las cenizas de su esposa.

El desalojo forma parte del realizado masivamente en 600 metros de playa del Ejido José María Pino Suárez, que fue ejecutado por orden de una Juez Mercantil de Primera Instancia de Solidaridad Quintana Roo, y que fue concretado con ayuda de hombres encapuchados y armados con palos, piedras, machetes y en algunos casos, con gas pimienta.

Desde ese día, no se ha podido acercar a su propiedad sin que las personas que resguardan los inmuebles reaccionen con amenazas.

“De mi casa que he llevado posesión pacífica ininterrumpida desarrollé el lugar, construí mi casa yo mismo, viví, nació mi hija y hoy día me toca estar despojado de mi propiedad, de mis derechos y mis garantías“, expresa Luis, quien comenta que desde hace 17 años adquirió el terreno mediante una cesión de derechos notariada.

Lo más doloroso, dice, es que sea la propia autoridad la que haya ordenado los desalojos sin tomarlos en cuenta, sin haberlos vencido de manera legal.

Luis y su familia optaron por regresar a Argentina, al menos mientras avanzan los procesos legales y se resuelve su petición de amparo.